En el segundo piso del Museo Nacional de Bellas Artes, la muestra “Génesis” del artista cubano José Franco invitó a realizar un recorrido casi selvático en pleno corazón de la ciudad. La exposición, presentada entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, propuso una experiencia visual donde arte, interiorismo y diseño dialogaron con la idea de naturaleza imaginada.

Recorrer la sala fue similar a emprender un pequeño safari cultural. Entre pinturas, objetos de diseño e instalaciones, el universo creativo de Franco desplegó un lenguaje visual cargado de tramas orgánicas, texturas animales y colores vibrantes que evocan paisajes tropicales reinterpretados desde una sensibilidad contemporánea. En este contexto, el diseño se hizo presente no solo en las obras, sino también en la disposición espacial, que permitió una lectura envolvente de la muestra.
La exposición contó con la curaduría de la coordinadora artística del museo, Mariana Marchesi, quien articuló un recorrido que abarcó distintas etapas de la producción del artista. Entre ellas, se destacaron pinturas realizadas en la década de 1980, en las que Franco recreaba tramas de pelaje animal con una estética cercana al pop. Estas obras dialogaron con producciones recientes de 2025, donde el artista incorpora elementos electrónicos en instalaciones y acrílicos sobre tela, ampliando su exploración hacia territorios más experimentales.
Uno de los núcleos más interesantes de la muestra estuvo dedicado a las obras inspiradas en las selvas ecuatoriales imaginadas por el pintor francés Henri Rousseau. Esta serie fue iniciada por Franco durante su estancia en Francia en 2007 y propone una reinterpretación contemporánea de ese universo exuberante y fantástico. Entre las piezas exhibidas se destacó “La Conversación”, donde la vegetación y las figuras se funden en una composición que oscila entre lo onírico y lo narrativo.
En esa misma línea conceptual se presentó “Conversaciones en el tiempo Lam-Franco”, un acrílico sobre tela en el que Franco rinde homenaje al reconocido artista cubano Wifredo Lam. La obra, que enlaza tradiciones del arte latinoamericano con la mirada personal del artista, será donada a la colección permanente del Museo de Bellas Artes.

Un artista entre La Habana y Buenos Aires
José «Pepe» Franco Codinach nació en La Habana en 1958 y se formó en la Escuela Nacional de Arte y el Instituto Superior de Arte de La Habana, donde se graduó en Artes Plásticas y ejerció como profesor durante una década. Su carrera tomó un impulso decisivo en 1991, cuando se convirtió en el primer artista cubano en recibir una beca Guggenheim, lo que lo llevó a residir durante un año en Nueva York.
Posteriormente se radicó en Buenos Aires, ciudad desde la cual continuó desarrollando y proyectando su obra a nivel internacional. Franco es considerado una figura clave en la renovación de la escena artística cubana de las últimas décadas. Formó parte de la generación que impulsó nuevos lenguajes en la isla y participó en la primera edición de la Bienal de La Habana.
Hoy, su producción integra colecciones públicas y privadas en numerosos países, entre ellos Argentina, Estados Unidos, Cuba, República Dominicana, Panamá, Colombia, Italia, Brasil, México, Uruguay, Francia y España.

Arte, naturaleza e interiorismo
Más allá de su dimensión artística, “Génesis” dialoga con el campo del interiorismo al proponer una estética que fusiona naturaleza, diseño y experiencia espacial. Las texturas, patrones animales y composiciones exuberantes que caracterizan la obra de Franco evocan atmósferas que podrían trasladarse a proyectos de diseño interior contemporáneo: ambientes donde la naturaleza se reinventa a través del arte y el color.
La muestra deja así una reflexión interesante: cómo el arte puede transformar un espacio expositivo en un ecosistema sensorial, donde cada obra funciona como una pieza que construye paisaje. En pleno Buenos Aires, Franco logró que la selva, imaginada, simbólica y vibrante, se filtrara entre los muros del museo.
AP